El poder de tus creencias

Al definir una creencia, esta puede considerarse como una experiencia que ocurre tanto en
nuestras mentes como en nuestros cuerpos. Asimismo, pueden definirse como nuestra aceptación de
aquello de lo que hemos sido testigos, de aquello que hemos experimentado o conocido por nosotros
mismos. Es una sensación de certeza sobre lo que significa algo.

En ese respecto, las creencias crean los mapas que nos guían hacia nuestras metas y nos dan el
poder de actuar. El desafío es que la mayoría de nuestras creencias son generalizaciones sobre nuestro
pasado, basadas en nuestras interpretaciones de experiencias dolorosas y placenteras. A menudo somos
inconscientes sobre lo que creemos y cómo esas creencias afectan nuestras acciones. Nuestras
creencias limitantes pueden hacer que nos perdamos las cosas que más queremos y nuestras creencias
fortalecedoras pueden llevarnos hacia la vida que queremos vivir. En ese respecto, es importante
señalar que el trabajo de las creencias, esta en fortalecer esas creencias limitantes y continuar
fortaleciendo las que ya están fortalecidas. Lo que crees te da poder o te limita y decidir que creer
también, es tu elección. Es por ello, que el poder de una creencia potenciadora habita en su capacidad
para hacer seis cosas fundamentales en ti: te permite enfocarte en lo que realmente quieres, te da
claridad de tu visión; te da disciplina, fuerza de voluntad; resiliencia y satisfacción.

Es por ello, la importancia de transformas esas creencias limitantes por unas potenciadoras,
debido a que una persona con un sistema a de creencias positivas, desarrollan una convicción
inquebrantable, se centran en las oportunidades y los logros. Se esfuerzan por sentirse profundamente
felices y satisfechos en sus vidas y creen profundamente que todo lo que se proponen lo pueden lograr
ya que tiene objetivos y metas claras, basadas en una profunda observación personal y saben con qué
recursos y talentos cuentan. La fuerza de las creencias, de las ideas, es una de las cosas más valiosas que
poseemos los seres humanos. Es la fuente y la potencia de todo lo que podemos aspirar en esta vida y
un ejemplo de ello, está bien documentado a nivel científico y es lo que se conoce como placebos. En
ese sentido, los placebos son definidos con sustancias que carece de acción curativa pero produce un
efecto terapéutico si el enfermo la toma convencido de que es un medicamento realmente eficaz; tiene
el mismo aspecto, gusto y forma que un medicamento verdadero se esté comercializando o esté en vías
de comercialización pero está hecho de productos inertes y sin ningún principio activo, el paciente al
tomarlo le generara una sensación de bienestar que acaba siendo palpable y medible en el paciente o
persona.

De allí, que el poder de una creencia es simplemente la disposición, colectiva o individual, para
validar esa creencia. Hay cosas que son, que existen y que consideramos verdaderas o, tal vez, reales. La
realidad se basa en un convenio colectivo y un sistema de creencias que van desde las más íntimas y
personales hasta las creencias grupales, las creencias de todo el país, las creencias regionales y las
creencias mundiales. Si lo pensamos bien, estas creencias mueven el mundo. Quizás sean incluso el
motor fundamental de nuestra especie. Cuando se valida la creencia, le sigue la confianza y el
compromiso de apoyar la disposición con voluntad y todo lo que conlleva: intención, energía y acción.
Entonces, el mundo está determinado al final tanto por los humildes como por los poderosos, por
simples y monumentales actos de voluntad, en el acto de creer. Porque creer de esta manera es también crear el mundo. De allí, que nuestras creencias tienen el poder de afectar al mundo. Todo está
conectado.

Nuestras creencias contienen todo el poder que necesitamos para realizar los cambios que
elijamos: como por ejemplo el poder de enviar órdenes sanadoras a nuestro sistema inmunológico, a
nuestras células madre y a nuestro ADN; de poner fin a la violencia de nuestra infancia, de poner un stop
a la violencia familiar aprendida en nuestros hogares y comunidades y el poder de curar nuestras
heridas más profundas, de vivificar nuestras mayores alegrías y literalmente de crear nuestra realidad
de una manera consciente. A través de nuestras creencias somos poseedores del regalo más poderoso
del universo: la capacidad de cambiar nuestras vidas, nuestros cuerpos y nuestro mundo según lo
elijamos y decidamos creer. Puedes crear y luego creer. Te lo mereces.

De allí, desde esa posibilidad, al definir la creencia y saber lo poderosa que son, estas pueden ser
definidas como un lenguaje y no son cualquier lenguaje. Debido a que, sin necesidad de palabras ni
expresión externa, una creencia es capaz de tocar la sustancia cuántica de nuestros cuerpos y mundo.
En ese orden de ideas, puede considerar también, a la creencia como una experiencia personal.
Por eso su gran poder también, ya que cada individuo en este planeta tierra, tienen creencias de manera
diferentes y únicas. Tú, yo y los demás tienen su sistema de creencias. Y la experiencia que cada
individuo tiene de ellas es diferente, de allí la diversidad de la percepción, por eso lo que te parece bien
a ti a lo mejor no está bien para otras personas y eso esta bien. Cada quien según sus creencias
construyen su mundo. No hay maneras correctas o equivocadas de creer, y no hay nada que debamos
hacer o dejar de hacer.

En fin, al reconocer y cambiar tu sistema de creencias negativas y distorsionadas sobre ti mismo,
tu vida y resultados actuales, podrás vivir una vida que te mereces de forma positiva, plena y
satisfactoria. En última instancia, cada uno de nosotros es libre de desbloquear los grilletes de nuestra
mentalidad limitada y regenerarnos de nuevo para convertirnos en lo que queramos ser. Recuerda que
tienes un gran poder de crear lo que tu deseas y elijas. Lo puedes decidir. Solo, que si no te gustan los
resultados que hoy en día has obtenido, es momento que revises y evalúes creencias más profundas que
viene de tus padres y tus ancestros como herencia emocional y muchas veces, son ellas las que
mantienen su atención y hacen que tome o evite tomar medidas que te lleven a dar ese salto cuántico
que tanto deseas. Muchas de nuestras creencias provienen de nuestra infancia, recuérdalo siempre. Si
no te permites cuestionarlas, podrás vivires una vida tan igual o peor a la de tus padres. Es válido que te
cuestiones tu sistema de creencias. Permítetelo, es una forma convincente de mejorar tu vida.

Ahora bien, la pregunta es la siguiente: Si yo puedo cambiar mis creencias, ¿Cómo puedo
hacerlo? Para la actualidad hay muchas herramientas que puedes utilizar y una de ellas es la
Programación neurolingüística, la psicoterapia, las terapias holísticas, las lecturas e incluso los audios.
Sin embargo, aquí te dejo varias estrategias, que se, que te podrán ayudar.

  1. Despierta tu consciencia.
  2. Desarrolla el arte de escuchar activamente. Una cosa es oír y la otra es escuchar. Escuchar es un
    acto consciente.
  3.  Renuncia a la necesidad de tener la razón y cuestiona toda.
  4. Conéctate con la energía del amor, un amor sano.
  5. Define lo que quieres alcanzar y enfócate.
  6. Siéntete merecedor de lo bueno.
  7. Cultiva relaciones de calidad, que te sumen y deja ir aquellas que te resten.
  8. Ten PazCiencia, que es la ciencia de la paz. Todo es un proceso.

Sabiendo ya, que todo es un proceso, quiero recordarte que científicamente está demostrado
que cuando tenemos una emoción, nuestras neuronas se van interconectando y van creando lo que se
llama una conexión neuronal y, en cada emoción se produce una transmisión de neuroquímicos, por eso
las personas se hacen adictos a las emociones, aunque la emoción no sea muy placentera o positiva y
muchas veces esa adicción a esos neuroquímicos son los que nos hacen un poco dura, la tarea de gestar
nuevos cambios en nuestros sistemas de creencias.

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