El abandono: Una herida profunda posible de sanar.

Todas las personas tenemos una
herida de abandono impresa en nuestro organismo, y esa se genera por la
separación al nacer de nuestras madres a través del corte del cordón umbilical.
Ahora bien, a esa herida que todos tenemos, en muchos casos, se le suman también
otra heridas, bien sea porque mamá no estuvo
presente en la infancia, papá o mamá murió cuando era pequeño, los padres
tuvieron que separarse o divorciarse, los padres tuvieron que irse de viaje y nos
dejaron con los abuelos, crecer separado de los hermanos, fue dado en adopción,
entre otros aspectos.

Todo ello genera una sensación de
abandono y resentimiento profundo en forma de herida, que marca al individuo
toda su vida que si no sana; late durante toda la existencia de manera inconsciente
como si hubiera sucedido ayer, conllevando a la persona que la sufre, a la ruptura
de relaciones (parejas, laborales, familiares y amigos), situaciones de
fracaso, enfermedades, adicciones y sobre todo un profundo resentimiento con la
vida y una gran sensación de vacío o soledad en el individuo, pues padeció del rechazo
y afecto de sus padres quienes son las primeras personas en brindarnos amor. También
puede hacerse como lealtad a uno de los padres ante una separación.

En ese sentido; cuando la persona que
se siente abandonada y está en una relación, cuando aparece alguna amenaza de
posible dolor, la cicatriz cobra vida y vuelve a manifestarse en la persona, esa
sensación de malestar y dolor profundo de soledad. Ante esa posibilidad de
padecer sufrimiento y dolor, como la persona no quiere vivir nuevamente situación
de abandono, utiliza como recurso varios comportamientos posibles como
mecanismo de escape: uno es el huir, el segundo la paralización y el tercero la
pelea; hablemos de cada uno de ellos:

En el caso de las huidas, generalmente
la persona abandonada, abandona antes que lo abandonen, y este comportamiento
no le permite entregar el amor y afecto que siente por las personas que tiene a
su lado o con las cuales se relaciona. Todo ello debido a que tienen una
fantasía pues “lo pueden dejar” (esto
aplica para el trabajo, relaciones, familia, pareja), entonces prefiere ser él
quien rompa el vínculo, pensando que así; no sufrirá. Sin darse cuenta que de
la misma forma se lo pasa mal. La herida sigue viva y esto no le permite
mantener relaciones equilibradas de ningún tipo.

En el caso de la paralización, la
persona que se siente abandonada, la mayoría de las veces no sabe que hacer y
no quiere asumir responsabilidades de ningún tipo, creyendo que así estará a
salvo sabiendo que la herida sigue viva. Cuando pelea, desde su dolor se
enfrenta al otro. Vienen los conflictos, no sabe cómo o el porqué, e igualmente
lo hace. Se enfrenta con su “oponente” desde su herida. Tratando que el otro
sienta al menos un poco de esa sensación que tiene en su cuerpo. ?Y la herida?
Sigue viva.

Consideraciones para sanar esas heridas:


1.- Hay que aceptarla, reconocerla, trabajarla e integrarla, asentir a ella, a
la historia, al pasado, a lo que fue, como fue, sin pretender cambiar nada.

2.- Comprender que nuestros padres siempre nos dan lo
que ellos tenían, y si ellos nos abandonaron, fue porque a ellos también los
abandonaron entonces cargan con sus heridas del pasado. Por eso nos toca ahora
sanarlas e integrarlas desde la aceptación, para que la historia no vuelva a
repetirse.

3.- Toma a tu madre y a tu padre con
absoluta honra y respeto sin juzgar, apóyate en un terapeuta responsable. No
tomes lo que te dieron o te negaron, nada de eso en el proceso de sanación
tiene interés, pero sí aprende desde el amor y el corazón a tomar a tus padres agradeciéndoles
que lo mas preciado e impagable que te entregaron fue la Vida, y eso es más que
suficiente. Tomándolos, tendrás su plenitud en ti.

4.- Reencuéntrate como persona, como ser humano
valioso que eres.

5.- Recuerda siempre que todo
lo que hoy lamentas, lo estas excluyendo. Todo lo que acusas, lo estas
excluyendo. A cada persona que despierta tu enojo, la estas excluyendo. Cada
situación en la que te sientes culpable, la estas excluyendo. Y así, tú estarás
empobrecido cada vez más.

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