La obesidad desde el contexto emocional

La obesidad viene de un sentimiento profundo insatisfecho de amor y de afecto, este es un trastorno alimenticio que puede descansar sobre la relación madre – hijo en la cual existe o existió un conflicto. Además, se trata muy a menudo de una contrariedad en cuanto a “mi territorio” del cual tengo la sensación de no tener, de perder o bien, que no me lo respetan. Este territorio puede estar constituido tanto por mis posesiones físicas (vestidos, juguetes, coche, casa, entre otros), como de mis posesiones no físicas (mis derechos, mis adquiridos, mis necesidades) o de las personas que me rodean (mi padre, mi madre, mis amigos, mi pareja).

Así mismo, el exceso de grasa que el cuerpo almacena entre mi ser interior y el medio exterior me indica que inconscientemente busco, quiero aislarme, o bien en mi comunicación con el exterior o incluso, que existe una emoción o un sentimiento preso, “aislado” en mi interior, que ya no quiero ver. Por mi obesidad, busco una forma de protección que acumulo continuamente en mis pensamientos interiores. Hay un vacío entre yo y el mundo exterior. Así escondo mi inseguridad al estar expuesto, al ser vulnerable y así, quiero evitar estar herido o bien por observaciones, críticas o bien por situaciones en las cuales estaría incómodo, en particular frente a mi sexualidad.

Así puedo interpretar mi exceso de peso como siendo el hecho que lo quiero poseer todo. Mantengo emociones como el egoísmo y sentimientos que no quiero soltar. Esto puede ser un desequilibrio, una rebelión frente al entorno, una reacción a gestos, situaciones que ya no quiero ver o de las cuales ya no quiero acordarme. El alimento terrestre representa también un alimento emocional. Por lo tanto, me alimento excesivamente para colmar un vacío interior o para compensar el éxito que me deja “emocionalmente” aislado. Puedo vivir una gran inseguridad tanto a nivel afectivo como material e inconscientemente necesito almacenar para evitar cualquier “penuria” o “carencia” que podría ocurrir.

Esta falta puede haber sido vivida en la infancia y frecuentemente para con la madre, ya que era mi nexo directo con el alimento y la supervivencia (mamada). Frecuentemente, la obesidad se produce después de un gran golpe emocional o una pérdida importante, y el vacío vivido se vuelve muy difícil de soportar. Por ello, el hecho de efectuar ejercicios y seguir una dieta no será suficiente para adelgazar y debo tomar consciencia del verdadero origen de mi exceso de peso que resulta de una situación de abandono. Sea niño o adulto, tomo consciencia que me rechazo a mí mismo Puedo tener la sensación de sentirme limitado con relación a diferentes aspectos de mi vida o a lo que quiero realizar. Este sentimiento de limitación, hará que mi cuerpo tome expansión, y absorba un exceso de peso.

También si soy una persona que acumulo pensamientos, emociones o cosas, mi cuerpo “acumularᔠtambién, pero bajo forma de grasa. Para ir sanando esta situación, es recomendable trabajar con las afirmaciones para sanar desde nuestro yo interno afirmando: ¨Aprendo a expresar mis emociones, a reconocer mi valor y todas mis posibilidades¨, ¨Sé ahora que cualquier vacío que me parece vivir en mi vida puede llenarse de amor y de sentimientos positivos hacía mí¨. Feliz día!

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