Las semillas y mis cosechas

Nuestras
cosechas en la vida, dependerán de las semillas que sembremos. Es un dicho que
lo había escuchado incluso, casi toda mi
vida. De hecho, es un tema bíblico, el
cual infinitas veces se las escuche
decir a mis padres pero, jamás la había internalizado, es decir;
no había comprendido la magnitud y trascendencia de esas hermosas, sabias y tan reales palabras, hasta que un
momento de esos maravillosos de silencio en los cuales he estado últimamente,
pude integrar el mismo desde la comprensión a través de un inventario de preguntas
como
?Cuales son las semillas que yo
estoy sembrando para mi??Que tipo de cosecha quiero yo recoger?, entonces me permití
que llegaran a mi mente situaciones que yo metafóricamente las relacioné con
mis semillas sembradas y pude ver que esas semillas eran semillas de odio,
rencor, criticas, culpa, responsabilidades de otros, resentimiento, desvalorización,
desequilibrios, miedos, y que estos se reflejaban en mi cuerpo a través de
enfermedades.

En fin, mi
siembra estaba llena de puras semillas, que iban en contra de mi mismo, de mi
amor propio, y mi creador, entonces me pregunte, ?Qué tipo de cosecha,
realmente quiero yo recoger?, y rápidamente pude ver, que tendría lo mismo todo
el tiempo en mi vida si no cambiaba la siembra y los tipos de semillas. Fue entonces,
cuando elegí e integre igualmente
, esta Ley Universal de causa y efecto,
la cual envuelve a todas las verdades. “En lo que
pongamos energía, ya sea con pensamientos, palabras o acciones, eventualmente regresa
a nosotros como un búmeran”. Ambas, la energía positiva o negativa que enviamos
al mundo se nos regresa como bolas de nieve que aumentan en tamaño y velocidad.
Si sembramos amor, cosecharemos amor. Si sembramos odio,
cosecharemos odio. Si sembramos traición, entonces también seremos
traicionados. Si sembramos, critica, entonces seremos criticados todo el
tiempo, pues esa es la forma de ver el mundo. Es decir, tus acciones te generan un resultado
y eso hoy lo tengo claro e integrado, forma ya parte de mi vida y existencia. Es un
concepto tan simple que muchas veces como seres humanos perdemos su verdadero y profundo significado. Este
principio es la razón por la que tenemos la libertad de escoger lo que cosecharemos de nuestras siembras en
nuestras vidas.

Esa revisión de
todos los días ahora en mi, me ha
permitido estar atento a que tipo de semillas estoy sembrando, y esa revisión consiste
en ver que hablo sobre los demás, y como me expreso de ellos, puesto que allí es
donde esta el verdadero aprendizaje de
vivir la vida, allí esta la verdadera selección de las semillas que quiero
sembrar, eso es un acto de consciencia, que permite obtener cosechas satisfactorias.
Esa es la garantía de mi curación, liberación y transcendencia, que me permite
estar más cerca de mi Dios, como la fuente única que me provee de todo lo que
necesito. Recuerda las
bendiciones no vienen a nosotros a través de un camino de suerte, sino que son
resultado de nuestra de nuestras acciones para con nosotros mismos y con los
otros. Esta ley universal ha sido ilustrada a través del registro de la
historia. Por tanto, los
resultados
que experimentamos en nuestra vida
son sólo los efectos predecibles que
resultan de cualquier acción o falta de acción que hayas pensado, tomado o no.
El universo no juzga, solo se encarga de equilibrar, poner todo en orden e
incluir lo que no tenia lugar.

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