Neurotransmisores básicos del cerebro y sus funciones

Se llaman neurotransmisores a las sustancias químicas que se
encargan de transmitir la información entre las distintas partes del cuerpo.
Las hormonas, por ejemplo, son transmisores que viajan a través de la sangre. Y
se llama neurotransmisores a los transmisores que conducen los mensajes a
distintas zonas del sistema nervioso (cerebro, médula espinal y nervios).

Asimismo, los
neurotransmisores son neuro hormonas es
decir hormonas que son producidas por Neuronas o células que pertenecen al
sistema nervioso. Estos neurotransmisores, están encargados de hacer funcionar
muchos órganos del cuerpo sin nuestro control consciente, es decir, a través
del sistema nervioso automático o autonómico. Por lo tanto el control de la
Tensión Arterial, frecuencia cardíaca, sudoración, movimiento de los
intestinos, piloerección, llegada de sangre a los diferentes órganos, respiración,
sueño, vigilia, emociones e inmunidad, entre otras funciones orgánicas, están
controladas por los neurotransmisores. Todo ello, debido a que los seres
humanos dependemos de unas hormonas que se producen en el cerebro y estas
tratan ordenadamente de modular todas nuestras funciones, intentan no
equivocarse, pues buscan el orden perfecto, trabajan día y noche, descansan
pero trabajan mucho.
Este orden que
consiste en algo así como lo establece Jara Hector (2008) mantener una
frecuencia cardíaca entre 70 y 80 pulsaciones por minuto, mantener una tensión
arterial entre 140/80 a 120/60 mmhg, sudoración si hay calor para bajar la
temperatura y enfriar el cuerpo, evitar sudar si hace frio, aumentar la llegada
de sangre al cerebro cuando usamos el intelecto a lo máximo, disminuir la
llegada de sangre a la piel y aumentar la agregación de las plaquetas (formar coágulos)
si hay un peligro, dilatar las pupilas si hay estrés, entre otros, mantienen un equilibrio perfecto. Pero ese
equilibrio puede perderse debido a dos situaciones a las que se encuentra
sometido el hombre: El estrés y la depresión.

De allí, la importancia que para la actualidad ha cobrado la
investigación sobre los neurotransmisores, puesto que los mismos así como
ofrecen beneficios y bienestar en cada uno de nosotros, también, el
desequilibrio de estos en nuestros organismos, generan efectos negativos o
malestares, por su notable importancia sobre las funciones mentales, el
comportamiento y el humor. Veamos esquemáticamente algunos de esos efectos:
sobre los neurotransmisores o moléculas de las emociones más importantes. A
continuación te describo brevemente cada uno de ellos.

1.- La serotonina.
Sintetizada por ciertas neuronas a partir de un aminoácido, el triptófano, se
encuentra en la composición de las proteínas alimenticias. Juega un papel
importante en la coagulación de la sangre, la aparición del sueño y la
sensibilidad a las migrañas. El cerebro la utiliza para fabricar una conocida
hormona: la melatonina. Por ello, los niveles altos de serotonina producen
calma, paciencia, control de uno mismo, sociabilidad, adaptabilidad y humor
estable. Los niveles bajos, en cambio, generan hiperactividad, agresividad, impulsividad,
fluctuaciones del humor, irritabilidad, ansiedad, insomnio, depresión, migraña,
dependencia (drogas, alcohol) y bulimia.

2.- La dopamina. Crea
un “terreno favorable” a la búsqueda del placer y de las emociones
así como al estado de alerta. Potencia también el deseo sexual. Al contrario,
cuando su síntesis o liberación se dificulta puede aparecer desmotivación e,
incluso, depresión. Por ello, se tiene, que los niveles altos de dopamina se
relacionan con buen humor, espíritu de iniciativa, motivación y deseo sexual.
Los niveles bajos con depresión, hiperactividad, desmotivación, indecisión y
descenso de la libido.

3.- La acetilcolina.
Este neurotransmisor regula la capacidad para retener una información,
almacenarla y recuperarla en el momento necesario. Cuando el sistema que
utiliza la acetilcolina se ve perturbado aparecen problemas de memoria y hasta,
en casos extremos, demencia senil. En ese sentido, puede señalarse que lo los
niveles altos de acetilcolina potencian la memoria, la concentración y la
capacidad de aprendizaje. Un bajo nivel provoca, por el contrario, la pérdida
de memoria, de concentración y de aprendizaje.

4.- La noradrenalina:
se encarga de crear un terreno favorable a la atención, el aprendizaje, la
sociabilidad, la sensibilidad frente a las señales emocionales y el deseo
sexual. Al contrario, cuando la síntesis o la liberación de noradrenalina se ve
perturbada aparece la desmotivación, la depresión, la pérdida de libido y la
reclusión en uno mismo. En ese respecto, los niveles altos de noradrenalina dan
facilidad emocional de la memoria, vigilancia y deseo sexual. Un nivel bajo
provoca falta de atención, escasa capacidad de concentración y memorización,
depresión y descenso de la libido.

5.- El Ácido Gamma-Aminobutírico
o GABA. Se sintetiza a partir del ácido glutámico y es el neurotransmisor más
extendido en el cerebro. Está implicado en ciertas etapas de la memorización
siendo un neurotransmisor inhibidor, es decir, que frena la transmisión de las
señales nerviosas. Sin él las neuronas podrían -literalmente-
“embalarse” transmitiéndonos las señales cada vez más deprisa hasta
agotar el sistema. El GABA permite mantener los sistemas bajo control. Su
presencia favorece la relajación. Cuando los niveles de este neurotransmisor
son bajos hay dificultad para conciliar el sueño y aparece la ansiedad. Además,
los niveles altos de GABA potencian la relajación, el estado sedado, el sueño y
una buena memorización. Y un nivel bajo, ansiedad, manías y ataques de pánico.

6.- La adrenalina. Es
un neurotransmisor que nos permite reaccionar en las situaciones de estrés y
se produce principalmente en la Glándula Suprarenal. Esta
glándula produce al sustituto de la noradrenalina en las situaciones de peligro
o estrés. Se libera en las situaciones donde corremos peligro. Normalmente se
activa desde el tallo cerebral
. Lo interesante es que cuando aumenta la
adrenalina en la sangre (la cuál puede ser medida) está prepara al cuerpo para
la situación de peligro, Entre otros efectos aumenta la frecuencia cardíaca
(taquicardia), frena los intestinos (apaga la digestión debido a que no es
necesaria en las situaciones de estrés, es decir, usted no va a tener un
banquete con un tigre enfrente), dilata los bronquios para mejorar la
ventilación pulmonar, dilata las pupilas para mejorar el campo visual, aumenta
la llegada de sangre hacia los músculos, corazón y cerebro, órganos muy
importantes en una situación de peligro, disminuye la llegada de sangre a la
piel (por eso la palidez en el miedo) para evitar el sangramiento al recibir
una herida (mordedura o cortada por ejemplo), aumenta la capacidad de las
plaquetas para formar los coágulos con la misma intención antihemorrágica.
Todos estos cambios que se producen los logra simplemente una neuro hormona
llamada ADRENALINA.

Todo esto
debe desaparecer al pasar la situación de peligro. Cuando eso sucede hablamos
de ADAPTACION AL ESTRES. Nos desadaptamos cuando la situación estresante (un
trabajo, tensión emocional, perdidas frecuentes de familiares, inseguridad,
entres otros) se hace crónica y/o permanente. La desadaptación nos lleva a la
enfermedad debido a que todos estos cambios en el cuerpo cuando se hacen
permanentes alteran la fisiología normal. Esta situación descrita puede ser revertida
si el médico comprende cual es el desajuste que presenta el paciente. La
adrenalina puede ser la mala de la partida (En el estres) así como puede ser la
noradrenalina (En la Depresión). Un cambio interesante que se produce por el
exceso de adrenalina en el ESTRES DESADAPTADO es el inmunológico.
La
adrenalina baja la inmunidad celular es decir, durante las situaciones de estrés
usted no se protege bien contra hongos, virus o cáncer. Es la que responde
exageradamente y se relaciona con las alergias y atópias, pero también se
relaciona con poca protección contra el cáncer y virosis. Las tasas elevadas de
adrenalina en sangre conducen a la fatiga, a la falta de atención, al insomnio,
a la ansiedad y, en algunos casos, a la depresión. Los niveles altos de
adrenalina llevan a un claro estado de alerta. Un nivel bajo al decaimiento y
la depresión.

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